La temperatura en Trujillo ha aumentado, el sol se esta despertando más temprano y se va a dormir más tarde. Al parecer los rayos solares saben dibujar bellas sonrisas en los rostros trujillanos, veo a la gente más sonriente, predispuesta, buen humor, en fin.. más alegre de lo normal.

Trujillo, para muchos la ciudad más peligrosa del Perú, ha olvidado el vivir como comadrejas (mirando hacia todas las direcciones, por la desconfianza) para tomar su movilidad, otros toman las famosas combis peruanas, para reunirse en Huanchaco y Las Delicias, las playas más concurridas de la ciudad. Niños felices construyendo castillos, chicas en bikini mostrando sus atributos, jóvenes surfeando, señoras leyendo un libro, señores mirando a las chicas en bikini, señoras cacheteando a sus maridos... jejeje... En fin, la gente olvida un poco los problemas y decide disfrutar sus vacaciones de verano.

Pocos gastando mucho, muchos gastando poco, pero todos a su manera tratando de pasarla bien. Yo por motivos de recuperación de clases (perdimos clases por huelgas), en la universidad, la estoy pasando chévere en un salón de clases. Compartir letras con ustedes también es chévere.

También salen a bailar. Algunos enajenados su reguetón, otros buscando un poco más de swing, salsa; otros más peruanos bailan música criolla. Pero la mayoría de la población, en el centro y perímetros, la gente prefiere bailar nuestra muy reconocida y beoda cumbia peruana, algunos le llaman "chicha". Ahí se encuentran en su mayoría sectores "marginales", clase media baja, y uno que otro "pituquito" desubicado; pero la alegría, el éxtasis, y la psicología de masas ataca a todos por igual. Mientras, yo prendo mi computadora (que dígase de paso mi viejo me la esta prohibiendo, grrrrrrrrr...), escucho a mis raperos preferidos y veo estos vídeos de gente bailando en los conciertos de cumbia peruana y que a continuación comparto.

Omar Tam.