Un cristal denso y oscuro se atraviesa en mi mirada

Que impide divisar una realidad o una fantasía,

Que ya no sé si es de noche o si es de día

Y nace el reproche por sentir un roche

Y negarme la alegría.


Pero qué hacer si el amor me llama y se esconde,

Se disipa entre la gente por la calle,

Que me dice que no calle y que soslaye

Momentos con estos cuasi-sonetos,

Y no olvide los detalles.


La tristeza y yo, inherentes pero indiferentes

Creando versos coherentes a mí sentir,

Escritos en la soledad de mi vivir, mi sufrir

Que sin saber la verdad, por la oscuridad,

No pueden mentir.


Entonces para que me llamas, si te escondes

Por qué acaricias, si luego azotas

Si te falta malicia y ya no flotas

En el océano de etanol y que sanó

Varias heridas que hoy rebrotan.

Omar Tam.