La noticia que causó admiración (para bien o para mal), es ver a Rafael Rey en la plancha del fujimorismo, aspirando a la vicepresidencia, siendo éste, ministro del interior nombrado por Alan garcía.

Se le ha calificado de tránsfuga, otros dijeron: "Nunca se quitó el kimono, siempre fue fujimorista". Quizás las dos afirmaciones lleven razón, pero este señor, no tiene la culpa de ser un peón más del ajedrez de Alan, como también lo es la señora Mercedes Aráoz.

Todo esto, es una jugada astuta del actual presidente, al permitir que Rey postule por el fujimorismo. Lo que pretende Alan, con esto, con la candidatura de Aráoz y con la condecoración del alcalde de Lima, Castañeda Lossio (postulante a la presidencia); es apostar a tres candidaturas para que nuestro siguiente mandatario, sea uno de su linea neoliberal, que no audite su paupérrima gestión, copada de corrupción y de enriquecimientos ilícitos. Además de, al fin, demandarlo por sus delitos de lesa humanidad (que no prescriben), en diferentes penales.

Apostando a tres cartas, para cubrirse las espaldas. Esto es lo que deberían haber analizado (que no es tan difícil darse cuenta) "grandes" analistas políticos, que sólo se limitan a "criticar" a un sinvergüenza si lugar a dudas, como lo es Rey, pero  al fin y al cabo un peón de las oscuras aspiraciones del alanismo.

Omar Tam.